martes, 1 de noviembre de 2011

LOS GIRASOLES










Un girasol es sumisión completa.
Como en un triste campo de exterminio
se agrupan desgarbados
con sus cuerpos vencidos.
Famélicos, dibujan un conjunto
que se asoma al abismo
y muestran la terrible soledad
que no puede esconder su colorido.
Los girasoles venden su mirada
sin probar el placer del desafío.
No miran a los lados, no saben que son muchos,
y dejan por los campos sus gemidos.

5 comentarios:

  1. Yo guardo el secreto de los girasoles que arden en la pupila.

    M.

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  2. Y tan bonitos que son, y más al verlos todos agrupados.
    Saludos.

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  3. Me ha encantado el poema, Roberto, con esa vocación de romance polimétrico que le otorga tanta musicalidad y ese fondo imaginativo y decidor.

    Mucho tiempo ha pasado desde que lo escribiste y, sinceramente, creo que no deberías desaprovechar el don. No todos lo tienen.

    Saludos cordiales.

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    1. Gracias Morgana, sí es antiguo, aparece en mi libro del 2009, "Campo de Amapolas" pero es de antes. Creo que lo llegue a publicar en Ultraversal.
      Abrazo fuerte.

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